El corazón sigue al pensamiento

El corazón sigue al pensamiento

Para estar tranquilos, en paz y no reaccionar a lo que nos ocurre o a nuestras emociones es importante poder comprender cómo funcionan nuestras emociones, nuestra mente y con qué herramientas contamos para alcanzar éste objetivo.
Las Emociones

“Muchos nos sentimos culpables por la forma en que nos sentimos” explica Ariel Grunwald en una clase de Kabbalah. Sin embargo, nosotros no podemos controlar la forma en la que nos sentimos. Nuestras emociones, son producto de nuestros pensamientos y consciencia.


El corazón sigue al pensamiento


Sin embargo, debemos tener en cuenta que tampoco tenemos control sobre los pensamientos que nos surgen. Sólo nos podemos hacer responsables de nuestras decisiones: ¿con qué pensamientos nos enganchamos? 
Es decir, somos responsables de la consciencia que inyectamos a cada uno de nuestros actos y decisiones.
Elegir nuestros pensamientos

Este es un proceso automático, por lo que para la mayoría es muy difícil darnos cuenta de que estamos eligiendo pensamientos y ya no hablemos de decidir conscientemente con qué pensamientos engancharnos y cuáles dejar pasar, dejarlos que transiten a través de tu mente sin estacionarse.

Sin embargo, existen herramientas que nos ayudan a mantenernos conscientes de éste proceso y de la calidad de pensamientos que estamos eligiendo. He aprendido dos herramientas sumamente importantes para alcanzar éste objetivo: Respirar y Meditar.
Y probablemente, la base de todo, es la respiración. Ya que para poder iniciar y continuar una meditación, es necesario que seas consciente de cómo estas respirando y cambies esa forma de respirar. 
La respiración
De la respiración profunda y completa, viene la relajación, la calma. Durante una meditación guiada lo primero que hace el guía, es instruir tu respiración. Te indican: inhala, sostén la respiración, exhala.
Esta misma respiración, nos sirve en momentos de estrés: esos momentos en que la emoción nos desborda, nos altera; los pensamientos vienen uno sobre otro y estamos en peligro de actuar a favor de nuestras emociones, pero en contra de nuestra voluntad. En ese momento, detente y date unos segundos para respirar despacio y profundo. 
Si bien es cierto que a cada quien le funcionan cosas diferentes, la única forma de descubrir si te funciona o no es intentarlo.
Respira
A continuación, te dejo las instrucciones para aplicar esa respiración. Inténtalo y observa cómo te sientes al final.
Preparación previa: Siéntate en una postura cómoda, relaja tus brazos y cierra los ojos. Tanto la inhalación como la exhalación debe ser por la nariz. La respiración deberá ser intensa, deberás escuchar tu propia respiración, si hubiera otra persona en la habitación también debería de poder escucharla.
  • Inhala lenta y profundamente, ve sintiendo como el aire pasa por tu nariz hacia los pulmones. Pon tu atención en tu respiración.
  • Sostén unos segundos el aire adentro.
  • Exhala lenta y profundamente, saca todo el aire, mete el ombligo para expulsar el aire que pudiera quedar dentro.
  • Espera unos segundos antes de volver a inhalar.

Repite al menos dos veces más.

Al final relájate y observa cómo te sientes, cómo se siente tu cuerpo y tu mente.
Podrías hacer este ejercicio con calma, todos los días, incluso cuando estás por irte a dormir. Cuando digo que lo hagas todos los días, no se trata de ponerte como objetivo el estar completamente relajado TODO el tiempo, sino formar un hábito, familiarizarte con tu respiración, y así, en aquellos momentos de estrés será aún más fácil utilizar esta respiración.

Mi nueva Etapa

Hace tres semanas inicié un proyecto que hoy me entusiasma mucho: empecé a estudiar un diplomado en Kundalini Yoga. 
Todas las ideas y proyectos requieren resguardarse, ocultarse un tiempo para nutrirse y arraigarse; como una semilla que ocultas en la tierra. Por ello, cuando lo decidí, se lo conté a pocas personas. Poco a poco, le he ido contando algunas personas.
Hoy me doy cuenta de que éste proyecto va a requerir mucha más dedicación, tiempo y compromiso de mi que lo que yo quería pensar, y estoy muy entusiasmada por iniciar ésta nueva etapa.
Por ello, a partir de hoy, mi (recién-nacido) blog será dedicado a ir compartiendo con ustedes fragmentos de lo que aprendo, piezas que, considero, les podrán ayudar a cambiar su cotidianidad o mínimo, saber un poco más.
Espero les agrada y, sobre todo, les sea de utilidad.

Los Cambios y el Entorno


Hace poco, en un actividad de “team building” me hicieron pasar por arriba de una cuerda que se encontraba más o menos a un metro del suelo. Al principio, habíamos acordado en el equipo que yo no pasaría por arriba, pero al último instante se cambió la estrategia. 
A mi ¡me da pavor que me carguen! Así que el pánico estaba a punto de apoderarse de mi, pero cuando apenas comenzaba a procesarlo, ya estaba “en el aire” sostenida por dos de mis compañeros y tratando de ser “cachada” correctamente por quien estaba al otro lado de la cuerda.
Todo salió bien, tuve un equipo que estuvo ahí para mi y literalmente me ayudó a vencer el obstáculo frente a nosotros, y claro, yo colaboré: Me relajé y fluí para evitar algún accidente o mayor dificultad en el reto.

Me parece el perfecto ejemplo de cómo un cambio puede ser algo llevadero, e incluso divertido cuando:
1) Tu entorno te apoya, es optimista y empático.
2) Das lo mejor de ti para adaptarte al cambio y ser recíproco con tu entorno.
Me di cuenta de que en tiempos difíciles o complejos, es sumamente importante saber que mi equipo y yo “estamos juntos en esto”.

Recuerda…
El entorno tiene un impacto en ti, te guste o no. Pero también tienes elección, también eres el entorno para los demás y eso significa que en tus posibilidades está el generar un impacto en ti y en los demás. 
Cuando hablamos del entorno, hablamos de dos decisiones que debemos tomar:
1. Elegir el entorno en el que quiero estar.
2. Elegir el entorno que quiero generar o “¿qué quiero inyectar en mi entorno?”
O… ¿tú qué opinas?

Encontrar mi Voz

Quizá, el mejor momento para iniciar el blog que he deseado hacer desde hace tiempo sea hoy: El día que me propongo encontrar mi voz.
Actualmente me encuentro, afortunadamente, en una posición que me reta a cada momento a descubrir mi propia voz. Mi opinión, mis ideales, mis metas. 
 “Find your own voice. Don’t let yourself confuse with other’s, neither you think you own someone else’s.”
– Es el recordatorio que tengo para mi en mi casa.
Escuchar la opinión de los demás es importante, sí. He aprendido que debo escuchar a otros y atreverme a actuar conforme a la visión de alguien más para aprender y salir de mi zona de confort. El reto es hacer ésto solo de vez en cuando; encontrar el equilibrio y “salir de mi zona de confort” sin salir de mi camino. Porque mi propia experiencia, ha sido que algunas veces escucho los consejos de varias personas, sus opiniones, sus estilos y esas voces inundan mi cabeza; “de repente” hay tantas voces que no sé cuál es la mía; “de repente” tomo tan en serio otras opiniones que me cuestiono si la mía tiene siquiera validez. 
La última parte tiene que ver con el hecho de que antes yo solía expresarme tanto, mi voz era tan fuerte, que me sentía en la obligación de prestársela a los demás; frecuentemente me atribuía la responsabilidad de “defender al indefenso” y entonces, “de repente” me encontraba en juntas defendiendo a mis compañeros, los cuales ni me pidieron hablar por ellos ni tenían la voluntad de hacer eco a sus propias preocupaciones. Quienes tengan la misma tendencia, ya saben las consecuencias que éstas decisiones suelen tener.
Y claro, tampoco quiero volver a los viejos hábitos en los que parecía que solo escuchaba mi propia voz. Ese es el camino que me toca emprender: re-encontrar mi voz, sin olvidar el aprendizaje que me da el escuchar a los demás.
Hace apenas unos días, estas ideas me abrumaban pero hoy estoy tranquila, incluso emocionada por el crecimiento que ésta decisión implica para mi. Miles de voces abarcan mis pensamientos, sin embargo respiro hondo y profundo; alcanzo a percibir la existencia de mi voz, algunas veces incluso la escucho: ahí sigue, dentro de mi, esperando a que yo despeje el camino y me reencuentre con ella.