El año en que no cumplí mis metas

El año que no cumplí mis metas

Missed the goal

Ayer limpié un cajón de mi trabajo y encontré una hoja: el titulo decía “Metas 2015” y contaba con una serie de metas que me había puesto a final del 2014 para cumplir en el trabajo. La leí, repasé, la rompí y la eché a la basura.

Aunque aún quedan dos meses para finalizar el año, tantas cosas han cambiado en la organización, que esas metas ni dependen de mi, ni sigo intentando real izarlas. Así que con un suspiro de melancolía las suelto.

Confieso que la historia no es muy diferente al revisar mis metas y planes personales. La gran mayoría de ellos no los cumplí (ni pienso cumplirlos este año). Aclaro que a medio año yo decidí de forma proactiva abandonar ésos planes para este año. Aún así, admito que por un tiempo esto me causaba tristeza.

Pero haciendo un repaso del año me doy cuenta de algo: ¡éste ha sido un año increíble!

Es verdad: no cumplí la mayoría de las metas que tenía en mente. Pero también es verdad que no tenía en mente  mente casi ninguna de las maravillosas experiencias que he tenido: este fue el año que más he viajado; tuve la oportunidad de conocer personas maravillosas diferentes a mi; inicié un diplomado que me emociona; participé en un tantra blanco; tuve la oportunidad de convivir más con mi familia, mis sobrinos y ¡patinamos sobre el hielo!; y estoy por hacer una adquisición que me emociona mucho.

Y ¡nada de ésto lo tenía en mente! Y ha sido genial.

Es cierto que se siente increíble alcanzar una meta que te has propuesto, saber que aquello que, cuando te propones algo lo puedes lograr. Esa sensación es sorprendente. También es cierto, que no podemos controlar todo: lo inesperado pasará y lo inesperado es increíble.

El truco es detenerte y admirar; darte cuenta de que ha sido increíble. 

Probablemente lo que más me ha costado en los últimos meses ha sido soltar mis propias expectativas acerca de mi vida. Aceptar que no tiene que ser como yo esperaba. Al soltarlas puedo tomar con fuerza lo que la vida sí me ha dado. 

Este ha sido el año en que no cumplí mis metas y ¡ha sido increíble!

Respira…

La respiración, ése acto inconsciente y automático que llevamos acabo a cada instante; no solo es indispensable para nuestra existencia, también, llevada a cabo correctamente puede ser una herramienta para estar tranquilos y relajados. 
Como lo prometí en la entrada anterior, aquí te dejo un ejercicio que te permitirá conocerte, conocer tu respiración y la respiración correcta.
Preparación previa:
Acuéstate sobre tu espalda, con una postura recta (tu cuello alineado a tu columna). Tu espalda baja  debe hacer contacto con el piso (puedes doblar un poco las rodillas y poner los pies sobre el suelo para lograr que la espalda baja también esté en el piso). Recuerda que tanto la inhalación como la exhalación es a través de la nariz.
 
El Área abdominal
Coloca tu mano derecha sobre el área del ombligo y la izquierda sobre la clavícula (un poco más arriba del pecho). Inhala profundamente por tu nariz, lleva el aire hacia la base de los pulmones. Exhala poco a poco. Con tus manos puedes sentir como el área del ombligo se sube (al inhalar) y baja (al exhalar) y el de la clavícula se queda en su lugar.
 
El Área Pectoral
Coloca tu mano derecha en medio de tu pecho. Ahora al inhalar, llena el área media de tus pulmones (en el pecho) y procura no inflar el área del abdomen. Exhala. Inhala, exhala. Siente como se mueve tu pecho hacia arriba y hacia abajo.
¿Notas alguna diferencia? ¿Notas si puedes respirar igual de profundo?
 
El área clavicular
Ahora baja ambas manos al suelo y al respirar únicamente llena la zona superior de los pulmones (entre los hombres y el pecho). Inhala y exhala.
Esta respiración es mucho más superficial y breve que la del área abdominal.
 
La respiración profunda.
Muy bien, ahora, así como estás acostado vamos a incorporar las tres zonas en tu respiración. Con la boca cerrada y relajada inhala y nota como tus pulmones se inflan en el abdomen, luego en el pecho y por último en la clavícula. Exhala poco a poco dejando que se desinfle el área clavicular primero, luego el pecho y por último el abdomen. Mete el ombligo para que exprimas y saques todo el aire.
 
Repite de forma tranquila y relajada y nota cómo se van llenando cada una de las zonas de tus pulmones, cómo tienes una gran capacidad para llenarte de aire y de vida, y cómo tienes una gran capacidad para soltar.
 
 
La importancia de aprender a respirar
Una respiración profunda relaja, calma, estimula la producción de endorfinas y te energiza.
Estar relajado y tranquilo, implica un bienestar mental y emocional. Recuerda: El corazón sigue al pensamiento. Y el pensamiento, sigue a la respiración

La mente sigue a la respiración

El corazón sigue al pensamiento y la mente sigue a la respiración.

El corazón sigue al pensamiento y la mente sigue a la respiración.

Era una de mis primeras clases de yoga, el maestro nos gritaba el nombre de una postura tras otra, yo – novata que era – me sentía confundida, aturdida y toda acalorada y el maestro me decía “¡Respira!… ¡respira!… ¡Si estás respirando no te cansas!” Instrucción que no me servía de nada pues obviamente estaba respirando sino ¿cómo podía seguir viva?
 
Ahora entiendo lo que el maestro me quiso decir, sí estaba respirando, pero no correctamente. ¿Cómo saber si respiro correctamente o no? La única forma que tienes de saber, es seguir las instrucciones de la respiración correcta y observar. Si no lo haces así, tendrás – como yo – que recordarte constantemente e incorporarla poco a poco a tu vida diaria.
 
La respiración correcta
La respiración natural y correcta es relajada, es a través de la nariz y al inhalar sale la panza: el ombligo sale un poco, permitiendo que haya más espacio para el aire que está entrando. El aire abarca todos los pulmones, inflando primera la zona inferior (en el abdomen), luego la del pecho y por último la de la clavícula. Al exhalar, primero se “desinfla” la zona de la clavícula, luego la del pecho y por último la del abdomen, metiendo el ombligo para sacar todo el aire que queda. Si puedes, observa cómo respira un bebé dormido.
Para que puedas observar cómo se llenan cada una de las zonas de los pulmones, éstas son 3: inferior (abdominal), media (pectoral) y superior (clavicular). Más adelante ésta semana estaré compartiendo contigo las instrucciones que te permitirán sentir cada una de éstas zonas y reconocer cómo estás respirando.

La respiración precede a todo: el pensamiento, la palabra, la acción. Por ello, es importante que respiremos correctamente


Recuerda que el corazón sigue al pensamiento, y el pensamiento sigue a la respiración.