Respira…

La respiración, ése acto inconsciente y automático que llevamos acabo a cada instante; no solo es indispensable para nuestra existencia, también, llevada a cabo correctamente puede ser una herramienta para estar tranquilos y relajados. 
Como lo prometí en la entrada anterior, aquí te dejo un ejercicio que te permitirá conocerte, conocer tu respiración y la respiración correcta.
Preparación previa:
Acuéstate sobre tu espalda, con una postura recta (tu cuello alineado a tu columna). Tu espalda baja  debe hacer contacto con el piso (puedes doblar un poco las rodillas y poner los pies sobre el suelo para lograr que la espalda baja también esté en el piso). Recuerda que tanto la inhalación como la exhalación es a través de la nariz.
 
El Área abdominal
Coloca tu mano derecha sobre el área del ombligo y la izquierda sobre la clavícula (un poco más arriba del pecho). Inhala profundamente por tu nariz, lleva el aire hacia la base de los pulmones. Exhala poco a poco. Con tus manos puedes sentir como el área del ombligo se sube (al inhalar) y baja (al exhalar) y el de la clavícula se queda en su lugar.
 
El Área Pectoral
Coloca tu mano derecha en medio de tu pecho. Ahora al inhalar, llena el área media de tus pulmones (en el pecho) y procura no inflar el área del abdomen. Exhala. Inhala, exhala. Siente como se mueve tu pecho hacia arriba y hacia abajo.
¿Notas alguna diferencia? ¿Notas si puedes respirar igual de profundo?
 
El área clavicular
Ahora baja ambas manos al suelo y al respirar únicamente llena la zona superior de los pulmones (entre los hombres y el pecho). Inhala y exhala.
Esta respiración es mucho más superficial y breve que la del área abdominal.
 
La respiración profunda.
Muy bien, ahora, así como estás acostado vamos a incorporar las tres zonas en tu respiración. Con la boca cerrada y relajada inhala y nota como tus pulmones se inflan en el abdomen, luego en el pecho y por último en la clavícula. Exhala poco a poco dejando que se desinfle el área clavicular primero, luego el pecho y por último el abdomen. Mete el ombligo para que exprimas y saques todo el aire.
 
Repite de forma tranquila y relajada y nota cómo se van llenando cada una de las zonas de tus pulmones, cómo tienes una gran capacidad para llenarte de aire y de vida, y cómo tienes una gran capacidad para soltar.
 
 
La importancia de aprender a respirar
Una respiración profunda relaja, calma, estimula la producción de endorfinas y te energiza.
Estar relajado y tranquilo, implica un bienestar mental y emocional. Recuerda: El corazón sigue al pensamiento. Y el pensamiento, sigue a la respiración
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