Conecta los puntos (parte 2)

Debes de confiar que los puntos se conectarán…

Todos podemos conectar los puntos cuando miramos hacia nuestro pasado y observamos todo el camino que hemos recorrido. Pero no puedes hacer eso con el presente. No podemos ver los frutos que nuestro presente tendrá en el futuro.

Cuando estás en medio de una situación dolorosa, antes de juzgarla como una “mala” experiencia recuerda que en el futuro descubrirás para qué estaba ocurriendo.

No digo que no debas sentir dolor, no digo que no llores. Si te duele, siéntelo; si deseas llorar, llora. Pero mientras lloras trata de mantener esta consciencia: “sé que todo es para bien, aún no sé cómo, pero esto también es para bien”.

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Trata de sostener este pensamiento. Habrá ocasiones en que no puedas, el hábito de juzgar las cosas como malas y generar pensamientos aún más trágicos pueden ser muy fuertes; el hábito de querer entender por qué y para qué pueden ponerse en el camino.

Cuando esto ocurra, vuelve a intentarlo. Una y otra vez. Confía en que todo será para bien.

Confía en tu instinto, en la vida, en tu capacidad para sacarle provecho a la situación y entonces repítete: “Aún no sé cómo, pero esto también es para bien”.

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CONECTA LOS PUNTOS

Es muy probable que tengas al menos una experiencia que recuerdes de hace 5, 10 o 15 años que en su momento se te hizo difícil y ahora agradeces que te haya ocurrido ¿cierto?

Mirando hacia atrás puedes conectar los puntos en tu vida.

Recuerdo mi adolescencia… cuando por “amor” (o lo que yo entendía como amor) me vertí en cartas y poemas; me esperancé; me desilusioné y lloré. Por amor… estuve (o intenté estar) con personas que no me correspondían.

Un día, me observé a mí misma junto a una persona cuya compañía no disfrutaba. Una persona que me mintió, me trató de engañar y con quien no tenía nada en común.  Apenas lo respetaba y con mucho esfuerzo le toleraba.

¿Cómo es que terminé compartiendo mi tiempo con alguien así? ¿Me habían roto tanto el corazón que estaba dispuesta a quedarme con lo que sea que la vida me pusiera en el camino?

El día que le dije que no lo vería nunca más, fue con una determinación que iba más allá de la relación entre él y yo. Decidí reconectar con mi dignidad como un ser humano completo: un individuo que puede generar su propia dicha.

Aun no tenía todo resuelto, confieso que tenía miedo de “quedarme sola”, quizá ningún otro chico u hombre se volvería a interesar románticamente en mí. Y yo decidí correr el riesgo. Estaba dispuesta a pagar el precio de mi decisión.

Poco después de esa decisión, las cosas cambiaron. Ahora estoy con alguien a quien admiro, en una relación que me inspira a ser mejor.

Hoy conecto los puntos: de adolescente viví mucho dolor por desamor y fue tanto el dolor de no cambiar que decidí cambiar mi patrón de conducta. Decidí estar dispuesta a estar conmigo, quererme y hacerme responsable de mis propios sentimientos. Y lo que construí a partir de esa decisión me permitió crear un nuevo patrón de lo que yo entendía como amor.

Hoy sé que yo no habría aprendido todo esto, si no hubiese sido por esas experiencias dolorosas. Hoy sé que todo eso fue para bien.