Saber que se puede

Continuando una serie de entradas que alude a Color esperanza, me gustaría hablar de una actitud esencial en la consecución de nuestros sueños y anhelos: “Saber que se puede”.

Sí, realmente se puede.

Como Rafael Echeverría (autor del Coaching Ontológico) lo explica, el ser humano es un ser cambiante que cada día se define por sus  acciones, sus actitudes y su lenguaje.

Quién eres y cómo eres no está definido de forma definitiva, cuando tú elijas cambiar tu comportamiento lo puedes hacer. Esta es  una idea empoderadora: puedes ser diferente a como eras ayer, puedes actuar diferente, puedes realizar acciones y comenzar a tener actitudes que te ayuden a manifestar ese  sueño.

¿Qué significa entonces la frase “Saber que se puede”?: Créertela.

Es cierto que creer en uno mismo no garantiza  un resultado, ni mucho menos significa  la ausencia de retos. Créertela significa que aún y a pesar de los retos, crees en tu capacidad para sobrellevarlos, para superarlos y para llevar a cabo tus sueños. Confías en ti y en el camino que has elegido.

Y esa confianza hace la diferencia entre aquellos que renuncian a la primera dificultad y aquellos que perseveran. Antier, mientras miraba Chef Table admiraba la  capacidad de cada uno de estos Chefs para creer en ellos, en confiar en que habían encontrado el camino adecuado para ellos mismos  y cómo esto les ayudo a sostenerse cuando vinieron las dificultades.

 

Cree en ti. 

Cuando tienes un sueño y realmente anhelas hacerlo, cree  en ti. Los miedos  vendrán, porque con cada cambio y con cada decisión importante lo natural, es que el miedo se avecine. Pero si ese anhelo de verdad parte del corazón (o del alma) cree en ti y en tu capacidad para ejecutarlo.

Si tu corazón te lo pide, es porque  él ya ha  visto en ti la capacidad para lograrlo. Honra su confianza en tí, confiando en él.

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Sé que lo imposible se puede lograr

Este es un recordatorio que me hago constantemente. Cuando decidí dejar mi empleo para apostar por mi propio proyecto era consciente de la gran mayoría de los retos que tendría que afrontar: solidificar mi disciplina, comprometerme con mi propia  visión y afrontar el riesgo financiero que esto implica.

 

Pero mi mayor reto ha sido el lidiar con mi visión, creer en ella, creer en mi. Tener la confianza de que si mi corazón ha decidido seguir cierta dirección es porque él percibe  la capacidad que hay en mi y desea ponerla en servicio de los demás. Tener fe en mi y en la vida.

Ha sido el mayor reto porque cada una de esas creencias es perseguida por uno o más miedos que me dicen “¿y si no…?” y me muestran el peor de los escenarios.  Los riesgos de cada decisión: “¿y si mi visión me está desviando de lo correcto?” o “¿si es la correcta pero la forma en que decido ejecutarla es la incorrecta?”… “¿y si fracaso? ¿y si tengo éxito?”

Pero hoy, elijo creer en mi, en mi visión y disciplina. Apuesto en mi.

Y hoy, espero y anhelo, que cada vez haya mas personas que cuando apuestas en ti, la vida también lo hace. Por que, como esa canción que me ayuda a motivarme bien lo ha dicho:

¡Sé que lo imposible se puede lograr!